¿Se puede cambiar de trabajo mientras nos encontramos de vacaciones? ¿Estaría traicionando a mi empresa principal si lo hago? ¿Y qué puede hacer la empresa frente algo así? Este tema, regulado en el Estatuto de Trabajadores, es más común de lo que parece. Dejamos las respuestas a algunas preguntas claves.
Algunas claves
En primer lugar, el trabajador debe comunicar a la empresa su baja voluntaria. Esto requiere una antelación de entre 15 y 30 días naturales. ¡Hay que tener en cuenta que los días de vacaciones cuentan! Además, se comunicará por escrito a través de burofax, email con recibo o entrega en mano. Este paso es esencial ya que si no hay previo aviso, la empresa podría descontar del finiquito los días no cumplidos.

En segundo lugar, llega la pregunta sobre la legalidad de que el empleado trabaje para otra empresa mientras está de vacaciones. Pues, hay varias situaciones. En caso de que se trate de una empresa del mismo sector, se consideraría competencia desleal por el uso de información o conocimientos adquiridos en la otra empresa. Es decir, conllevaría sanción e incluso despido. Y, en caso de que haya un contrato de exclusividad, la respuesta es clara: no puede trabajar en otra empresa.
Entonces, ¿qué debe hacer la empresa si descubre que su empleado ha estado trabajando en otra empresa durante las vacaciones? Solo se pueden tomar medidas en caso de que sepamos a ciencia cierta que el empleado está prestando servicios a una empresa de la competencia o si ha declarado exclusividad con nuestra empresa. Si esta cláusula figura en el contrato de trabajo, se podrá efectuar un despido procedente. En caso contrario no se le podría despedir ya que se consideraría improcedente.
Ahora, algunos consejos
Tanto si eres empresa como trabajador, te conviene seguir algunos consejos para evitar posibles malentendidos en estos casos. Antes de firmar el nuevo contrato, revisa cláusulas previas en las que esté especificado si se permite trabajar en otra empresa o no. Así, evita coincidencias sin control horario, jornadas excesivas y cumple con los descansos y prevención de riesgos. Por otro lado, como trabajador, respeta la confidencialidad de tu empresa respecto al uso de información o recursos. Y, por último, usa siempre canales formales de comunicación, por escrito y fehacientes, y respeta los tiempos.
