Muchos ven las retenciones de Hacienda como un castigo o tienden a pensar que les están quitando dinero. Sin embargo, no es así, sino que se trata de cantidades que se adelantan a Hacienda sobre determinados ingresos. En Asesoría Bailén explicamos en qué consisten y por qué se aplican.
Lo primero que hay que entender es que las retenciones no son un castigo, sino un anticipo. Así, quien paga el ingreso, retiene y lo ingresa a Hacienda y el que cobra recibe menos dinero, pero esa cantidad ya está pagada a Hacienda.
Las retenciones adelantan principalmente el IRPF (personas físicas) y, en algunos casos, el Impuesto de Sociedades. Por eso, las retenciones se regularizan después en la declaración de la renta o el Impuesto de Sociedades. Así, se aplican a nóminas, autónomos profesionales, alquileres de inmuebles, administraciones de sociedades e intereses y rendimientos financieros.

Por qué las aplican
Ahora debemos contestar a la pregunta clave: ¿por qué se aplican? Pues, porque Hacienda las usa para asegurar el cobro del impuesto, repartir el pago durante el año y evitar que el contribuyente tenga que pagar todo de golpe. Por otro lado, para el contribuyente supone menos susto en la renta y pagos fraccionados de forma automática. Así, cuando se hace la renta, se calcula el impuesto total y se restan las retenciones ya pagadas. En caso de haber pagado de más, te devuelven y, en caso de haber pagado menos, ingresas.
Por último, avisamos también de algunos errores comunes a tener en cuenta: pensar que la retención es un gasto, creer que “te quitan dinero”, no revisar si el porcentaje es correcto, no declarar ingresos con retención o confundir retención con IVA.
